martes, 25 de octubre de 2016

Con la Huelga a Vueltas

Me da a mi la sensación de que en los próximos días voy a hablar mucho, pero mucho, de movilizaciones sociales. El río está muy revuelto, y nosotros, los ciudadanos de a pie, no somos los pescadores, así que no queda otra, salvo quedarnos en casa y convertirnos nosotros en la "ganancia".


Pero poco a poco. De momento, lo que nos ocupa, es la Huelga General de Educación que tendrá lugar el 26 de octubre en todo el territorio nacional.
Creo que ya ha quedado claro que me preocupa el tema, y que lucho por ello. Pero hoy de repente me he encontrado reflexionando para poder explicar la justificación al tema.
A ver. La Ley Wert es una mierda pinchada en un palo. Entera ella. Y particularmente el tema de las reválidas ya es "pa nota" (mira tú qué bien traído el tema). No se trata de justificar una huelga, sino de justificar que lo sea de padres, y que se manifieste sacando a los niños de los colegios.




Voy a empezar por organizar ideas, porque se trata de explicar, y os voy a liar.


Después de escribir la entrada de ayer, se abrió una charla muy interesante en mi muro de Facebook, y yo escrití este post:
Clarito lo digo para todos los que leéis mi muro, y sois padres de chavales en edad escolar: no importa lo que diga inspección, la huelga de mañana está convocada para todos los periodos educativos, desde infantil hasta bachillerato. Es que me llega la noticia de que en inspección educativa de León están diciendo que la huelga no es de primaria, y escucho también que hay un instituto leonés que les está diciendo a los alumnos de 1º y 2º de secundaria que la huelga es a partir... de 3º. Y mira, puedo entender el intento de boicot de inspección, porque a fin de cuentas, la inspección educativa forma parte del mismo sistema contra el que se protesta. Pero que las direcciones o jefaturas de estudios, o los profesores lo intenten boicotear, perdonadme pero es tirar piedras contra el propio tejado. Se pretende luchar contra una ley que es injusta para todos y que dificulta el trabajo de todos, alumnos y profesores.
El caso es que pretendía explicar que   los que hacemos huelga somos nosotros, y como padres, nuestra forma de hacer huelga es vaciar las aulas. A partir de 3º de la ESO, los chavales ya pueden ejercer el derecho a la huelga. Por eso en CEAPA hay unos justificantes especiales para que los padres los llevemos al colegio y justifiquemos las faltas de los que van a un curso inferior a 3º de la ESO . Y entonces, una madre dice: "(...)  pero no veo mucha lógica que sea esa la forma de lucha. "
Yo lo tengo claro. Sí le veo la lógica. Pero quiero dejar plasmados mis sentimientos al respecto.


Si yo estoy totalmente en contra de aquello en lo que están convirtiendo la educación de mis hijas, puedo decirlo claramente, por supuesto, y en el café, o abrirme un blog para que le quede claro a todo el mundo. Pero si luego en el centro, en la vida docente, no se nota, mis palabras se las lleva el viento.
Si yo abjuro de las formas en que el sistema educativo ha sido vendido a la élite sin contar con profesores, ni padres ni alumnos, pero dejo que las cosas sigan como siempre, mis palabras se las lleva el viento.
Si yo voy a las concentraciones, pero no llevo a mis hijas, porque están en el colegio, el mismo colegio que estoy viendo cómo deja de ser una institución de calidad para convertirse en un parapeto de futuros fracasados, entonces mis palabras se las lleva el viento.
Si yo escribo, grito, me quejo, cuento, digo, pero mis hijas no me ven hacer, entonces mis palabras se las llevará el viento dos generaciones.
Si yo como madre no dejo patente, con el asiento vacío de mis hijas, que me repugna que la educación, SU educación, se venda al mejor postor, entonces no habrá viento, porque no habrá ni palabras.


Los alumnos de a partir de 3º de la ESO tienen reconocido, por ley y sentencias, la capacidad para ejercer por sí mismos y sin necesidad de representantes, su derecho a la huelga y por lo tanto, a participar, sin necesidad de autorización, en las manifestaciones y cuantas acciones sociales  se estimen. Pero los alumnos menores, no. Y los padres somos quienes debemos garantizar ese derecho para ellos. Y por eso les sacamos de las aulas. Por eso debemos dejar las aulas vacías. Porque no se puede expresar un descontento mientras se sigue con la misma rutina.


Porque de una vez ya, no debemos dejar que nuestras palabras, se las lleve el viento.