lunes, 24 de octubre de 2016

Esquiroleando niños

Es que me jode.
Me mata que nos quieran echar por tierra la educación; que en lugar de mejorarla, hacerla más inclusiva, más acorde con las nuevas necesidades, la hagan no sólo más mediocre, sino más exclusiva. Que se pretenda volver a aquellos tiempos cuando el que podía pagarse una buena formación la tenía y el que no, se jodía y punto.
Me mata que tengamos que luchar para que nuestros hijos disfruten de algo a lo que tienen derecho. Que tengamos que convocar huelgas de educación para intentar presionar a unos políticos a los que les importa una mierda, para que deroguen una ley que nunca debió ver la luz, y que sólo perjudica a los alumnos.
Pero lo que más me jode, lo que me mata, lo que me hace vomitar bilis, es que haya profesores que no estén en la misma lucha. Profesores a los que la mediocridad no les importa, que no se plantean nada, cuando deberían enseñar a plantearlo todo. Profesores a los que todo les da igual mientras haya un sueldo a fin de mes.


Hace algo más de cinco años, en otro blog menos político que este, me quejaba yo de esto. Os lo voy a copiar, por si no queréis leéroslo todo:

Tengo dos hijas en edad escolar, ya lo sabéis. Me preocupo mucho de su educación, y no sólo de si leen o escriben, o suman o dividen. Me preocupa que entiendan el mundo que les rodea, una sociedad de la que ya forman parte, y que en algún momento tendrán que defender. ¿Cómo les explico yo lo que significa que el pueblo, los miembros de esa sociedad a la que pertenecen, salga a la calle y proteste, si desde su escuela se pretende que ellos sigan como si nada?
Ayer la profesora de la mayor les dijo que si no iban al cole el día de la huelga, debían hacer sus deberes y lo que correspondía ese día en casa, y que los padres debemos corregírselo, porque ella no va a trabajar de más el viernes, insinuando que si no queremos ir a trabajar pues que hagamos algo con nuestra vida.
Y es que yo no me voy a coger un día de vacaciones. Voy a la huelga. Y quiero que mi hija entienda lo que es, lo que significa, aunque sea difícil que comprenda lo que es una reforma laboral o sus implicaciones. Quiero que crezca sabiendo que tiene un derecho, el de manifestación y huelga. Y que gracias a ello vive en la sociedad en la que vive. Que gracias a que mucha gente se manifestó incluso cuando era ilegal, hoy ella podrá votar, y podrá recibir asistencia sanitaria, y podrá ponerse enferma cuando trabaje, sin dejar de recibir su sueldo.
Que si dejamos de verle el sentido, o empezamos a creer que el derecho a la huelga es una cuestión de rojos insolidarios, o padres vagos que no quieren trabajar un jueves, poco a poco iremos renunciando a otros derechos, y nos dará igual. Y cuando el derecho que nos quieran quitar sea el de tener una vejez digna después de haber trabajado toda la vida, quienes tengan que luchar por nosotros, a lo mejor ya ni saben ni quieren hacerlo. Porque será una cuestión de viejos insolidarios que no quieren trabajar con artritis.

En aquel momento era una huelga general, y yo opté por enseñar lo que era una huelga. Mi hija hizo un trabajo para aquella profesora, sobre la historia del derecho a la huelga y todo lo que se había conseguido (también que los profesores dejasen de ser los que más hambre pasaban, por cierto), y la señora ni lo miró; lo despreció igual que todo.
Ahora, cinco años más tarde, demostrado ya que la "contra reforma" es sólo una manera de volver a dejar claro que quien manda es quien tiene dinero, vuelvo a encontrarme con otra profesora a la que la huelga, no sólo le da igual, sino que pretende esquirolear a mi hija y al resto de sus compañeros, y que no puedan negarse a ir a clase. ¿Cómo? Original no es la señora, porque eso ya se hace desde ni se sabe: ha puesto un puto examen el día de la Huelga General de Educación.

Y es que no debemos tolerarlo. Ya sé que parece algo exagerado, a fin de cuentas mi hija pequeña está sólo en 4º de Primaria, una nadería. Un control en ese curso no importa. Pero importa la actitud. Porque los maestros, los profesores, no sólo enseñan su materia, o al menos, no debería ser así. Enseñan una actitud ante la vida, igual que los padres. Y si un profesor menosprecia o invalida una protesta social, el alumno cree que no es válida o que no merece la pena.

Y una vez desahogada, toca ser justos:

Afortunadamente no todos los profesores son así. Lamentablemente me he encontrado con muchos, pero no todos. Tengo entre mis amigos profesores muy grandes. Mi hermano y mi cuñada son grandísimos profesores. Y la tutora de mi hija pequeña es de las mejores profesores que "he" tenido, implicada con sus alumnos y con sus derechos.
Y este tipo de entradas, también va por ellos.
Porque los profesores que se anclan en su funcionariado, los que no van más allá, los que se empeñan en métodos y sistemas que hace ya años que se saben terminados, los que niegan el poder de la lucha y limitan la visión de sus alumnos, esos profesores, intoxican la profesión entera, invisibilizan a los otros, los grandes, los MAESTROS.

Y a los padres os digo una cosa: enseñar a los niños a luchar por sus derechos, es enseñarles el poder que tienen y que deben tener como ciudadanos. Mostrarles que luchamos por una educación mejor para ellos es igual de importante que ponernos a hacer los deberes a su lado, porque nos ven pelear por ellos, y les enseñamos con el ejemplo, que todo es posible si ellos quieren, que son importantes para nosotros y para la sociedad que ellos tienen que construir.
Vosotros sois también parte del sistema educativo, y por lo tanto podéis formar parte de la solución con algo tan sencillo como hacer huelga, ir a la manifestación, o si no podéis, hablando con vuestros hijos de lo que está pasando y de lo importante que es la movilización social para construir una sociedad mejor para todos.
Una de las cosas que más me enorgullece de la educación que hemos dado a nuestras hijas es esta imagen: una niña de 12 años, que es nuestra hija Laura hace dos años, miembro más joven del sindicato de estudiantes, encabezando una manifestación por sus derechos, demostrando que los jóvenes sí luchan si se les enseñan, y que gracias a ellos, todos tendremos una vida mejor, si les damos la oportunidad y somos un ejemplo de esa lucha:


Dicho esto, nos vemos en las calles.