miércoles, 8 de marzo de 2017

A vueltas con las celebraciones y las conmemoraciones

Otro año más, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora ( o sea, todas).
No me da tiempo para una entrada, pero echando un vistazo matutino al Face, me trae mis recuerdos de otros años por estas fechas, y así, de repente, me ha apetecido recordar este post que comparto, y que me parece tan valioso que creo que merece la pena conservar aquí:

Quizás por lo que ha ocupado mi vida en los últimos años, la defensa de la mujer en sus desigualdades, incluso en este occidente nuestro tan "Mundos de Yupi" y tan alejado de la realidad de la mayor parte de la población mundial, estoy especialmente sensible con el tema de las "felicitaciones" en un día como hoy.
Hoy es el Día Internacional de la Mujer. Me gustaría que la gente entendiera que un "Día Internacional" no es una fiesta. El "Día Internacional del SIDA" no es la fiesta de los enfermos de SIDA y a nadie se le ocurre ir a felicitar a un enfermo porque "es su día". Sería absurdo y se podrían llevar una bofetada, y con razón. Me gustaría que la gente entendiera que cuando se propone un Día Internacional de lo que sea, lo que se pretende es visibilizar una situación, una enfermedad o un colectivo para concienciar a la gente del problema que supone padecer la situación o la enfermedad o pertenecer a un colectivo. El hecho de que aún tenga que existir un Día Internacional de la Mujer es un puto drama. Significa que aún queda lucha, que millones de mujeres padecen violencia en cualquier grado por el hecho de ser mujer, que millones de mujeres en todo el mundo trabajan más horas por cobrar menos, que millones de mujeres en todo el mundo no tienen acceso a coberturas sociales mínimas por el hecho de ser mujer... Significa que a pesar de la sensación (errónea, por cierto, falaz del todo) de haber conseguido la igualdad en nuestro pequeño mundo occidental, aún falta muchísimo por luchar por las mujeres. Y que me venga alguien a regalar flores o a felicitarme me saca la bilis. Y si además es una mujer, me dan ganas de gritar hasta quedarme afónica.
Creo de verdad que el mejor invento del patriarcado es hacernos creer que el Dia de la Mujer es una fiesta. Regalarnos ramitos de violetas como en la canción, y felicitarnos, y hacer de esto una puta fiesta, es la forma de volver a hacer invisible lo que el día pretende hacer visible.
Y sí, ya lo sé. Para la mayoría de nosotros todo esto que escribo no tiene sentido. A mi madre también le regalaban rosas y le hacían creer que era una fiesta. Tal vez la cuestión esté en darnos la vuelta y no mirar hacia nosotros, sino hacia, como he dicho antes, la mayor parte de la población mundial. Porque nuestras violencias las tenemos tan asimiladas que no las vemos; las tenemos tan escondidas entre cuestiones aparentemente normales y hasta deseables, que son aún más invisibles. Y son esas las que, si se empezara a comentar, quizás levantarían ampollas porque están en nuestro cerebro más irracional. Basta con entender que en el resto del mundo, aquél que llamamos "menos civilizado", la mujer es la más desprotegida, la víctima, la protagonista de horrores. Y felicitarnos a nosotras por ser mujer, puede ser un insulto para quienes ser mujer es aún una pesadilla. El día internacional de la mujer no es una fiesta, ni una celebración; ni siquiera una conmemoración. Es una reivindicación. Por favor, reivindicad conmigo.