domingo, 23 de abril de 2017

A vueltas con la maternidad. Carta a una madre: que no te engañen

Hace un par de años escribí en otro blog una carta, a instancia de un grupo de mujeres estupendas, Imperfectas ellas. Se trataba de una revisión de expectativas de las mujeres que afrontan la maternidad por primera vez; lo que esperan y lo que les espera.

Fue curioso, no sólo sentir la cantidad de personas que compartieron la entrada y me regalaron los oídos, sino justo lo contrario. No hubo críticas constructivas, sino quejas absurdas que sobre todo dejaban ver quién no había leído la entrada más que a salto de párrafo, y quién la había ido filtrando con su propia vivencia sin pararse a entender lo que de verdad se escondía.

No os apuréis, que voy a volver a compartir aquí la entrada. Pero quiero hacer algo, darle una vuelta, que para eso estamos, que no suele hacerse. Voy a compartir antes de la entrada, los comentarios que suscitó.

Un hombre preocupado por su paternidad, que se hacía llamar con el viril nombre de Spidermanzan, escribió muy digno:
“Pero nosotras. Nosotras somos quienes debemos decidir si teta o biberón, si colecho o habitación de al lado, si brazos o carrito; nadie más.”
Los padres imagino que son sólo unos tipos que pasan por ahí.
Lo leeréis en la carta, porque la cita lleva a su vez otra cita. Me encanta, porque en los dos años que han pasado desde que la escribí, he ido profundizando en mi feminismo, y he aparcado el miedo que me daba decir cosas contra algunos hombres por temor a que me tacharan de feminazi. Pero vamos, que ya de entrada, si la carta es a una madre, no me voy a dedicar al padre; aparte del hecho, claro, que la criatura puede tener dos madres o una madre sola, así, sin padre. Pero en contra de lo que tanto le dolió al señor, la frase inmediatamente anterior a la ofensora estaba referida a la pareja de esa madre.

Gema, mucho más dulce y comedida, me escribía:
Hombre, yo lo veo un poco exagerado, casi asusta leerlo… Vale que se acabaron las noches en las que dormías del tiron, q al principio las tetadas duran horas, etc… Pero en un par d meses todo empieza a estabilizarse, las noches se alargan, las tetadas pasan a ser de minutos, las cacas tb disminuyen, etc…
Además, no creo que sea la única mujer a la q le cambio el chip nada más dar a luz. Yo era la mujer más dormilona del mundo, pero sin embargo no me cuesta nada levantarme a atender a mi hijo ya sea hambre, caca o ganas d estar cn mami…
Para mi ha sido MARAVILLOSO. Adoro a mi Bebe. Y no considero q haya tenido q hacer ningún tipo d sacrificio. Cuesta trabajo, eso no lo niego, pero para mi es el mejor trabajo del mundo, y la mejor recompensa llega cuando tu hijo te mira y te sonríe…
 
Me encanta, porque ella cree que estoy desanimando a la peña, o que no se debe adorar a los bebés, o que ella no lo ve como un sacrificio (yo tampoco, por cierto, pero sobre todo porque mis expectativas eran realistas, así que no sacrifiqué nada, simplemente me adapté). Pero perpetúa algo: es sólo unas semanas, luego mejora. Bueno, pues esto que sirva como edición posterior a la entrada que voy a compartir: no mejora, empeora, hijas. A medida que los bebés crecen y se van convirtiendo primero en niños, luego en adolescentes y luego en adultos, el nivel de preocupaciones va aumentando. Y el sueño te lo quitan otras cosas.

Voy a rematar, con el mejor de todos, porque este me encanta:
Bueno con todo el respeto,quiero decir que no entendí nada de lo que dice o quiere decir “sobre q no te engañen,”es poible q sea por 2 razones: una no tengo tetas,y otra que soy padre de 4 hijos 3 abortos y de momento 9 nietos,y profesional,relacionado con el asunto,””tetas”” que jamás ha conocido ” tipo” único de madre a la q se esta refiriendo,por cierto creo un poco exagerado todo,la maternídad es otra cosa,siempre puede ser distinta según,Nivel. Cultura ,Raza, Etc,pero sobre too es más amable, más de amor ,menos revindicativa !mucho más plena y en ,porque sienindo mu importante la madre,es tan importante o más el “proucto” o sea la llamada por vds criatura. 
He mantenido las faltas de ortografía y puntuación, porque bueno, así se escribió. Me encanta el machirulo "profesional" del asunto "tetas", que dice que la maternidad no es reivindicativa y que si lo es no es plena. Que habla de producto (dice que es lo que yo llamo "criatura") para referirse al bebé, y que llama a sus hijos no nacidos "abortos". OK

Hubo muchas más reacciones en redes, pero esas desaparecen.

Vale, ahora voy a dejar de dar la brasa, y os comparto la Carta a un madre.

Querida mujer que estás pensando en tener una criatura o que vas a tener en breve una criatura, antes de que suceda me gustaría contarte…– Que cuando oigas que los bebés maman plácidamente en unos 10 minutos para después hacer unas cacas que huelen a rosas y dormir quietos y felices en su cuna durante 3 horas, te están mintiendo. Que cuando llegues a casa, tendrás un bebé en la teta vete tú a saber las horas, que cagará cada vez que se le ponga en las narices (y mejor así, porque si no, te preocuparás y te preocuparán) y  olerá exactamente a lo que es, y que ni de coña dormirá 3 horas; ni mucho menos quieto y feliz en su cuna.
– Que tengas claro que los bebés vienen al mundo con una alarma de “falta de proximidad”, y que no importa lo dormidísimo que tú creas que está: en cuanto su cuerpo toque la cuna llorará como un desesperado.
– Que no tendrás fuerzas ni ganas para tener la casa limpia y recogida ni para ser la anfitriona perfecta. Que te joderá horrores que venga alguien a tocarte las narices justo en ese momento en que el nene ha cogido el sueño y puedes ir al baño, o dormir un rato con él. Que te joderá aún más que la visita se empeñe en arrumacar al nene consiguiendo irremediablemente que se despierte, con lo que tendrás que volver a ponerlo en la teta, otra cagada y de nuevo a empezar el ciclo. Y que, eso seguro, cuando la visita vea el ritual tendrá palabras de desánimo y desaliento, que no solucionarán nada pero que te llenarán la cabeza de dudas y desconcierto.
– Que si hasta ahora eras una gran profesional con un montón de responsabilidades a las que nadie dudaba que eras perfectamente capaz de atender, a partir de ahora eres una niña cabezota que no escucha a nadie, que pone en peligro constante la vida de su hijo y que actúa como una perfecta idiota.
– Que los niños no distinguen el día de la noche, y que dormir más de 2 horas seguidas por la noche es cosa definitivamente del pasado.
– Que te digan lo que te digan, no se enseña a un niño a dormir, se le adiestra para que no moleste sienta lo que sienta. Y el mal rollo que esta certeza te dé, es cosa tuya. El que escribió el libro que dice lo contrario y todos lo que están empeñados en que lo pongas en práctica, estarán en su casita cuando tengas que oir llorar desesperado a tu bebé desde el pasillo.
– Que, aunque dar la teta es lo mejor para ambos (eso es indiscutible) puede haber problemas, y que tendrás a una legión de cotillas apostados contra las rocas deseando que eso suceda para poder decirte lo mal que funcionas y lo necesario que era que tuvieras biberones “por si acaso”.
– Que, si finalmente optas por dar el biberón, habrá otra legión de libre-pensantes apostados contra las rocas de enfrente, para decirte que si le das ese veneno eres la peor madre del mundo.
– Que los pediatras están apostados a ambos lados del rocaje.
– Que adelgazarás, se te pondrá cara de no salir, te apetecerá una mierda depilarte y calzarte los tacones, … y luego leerás un reportaje de la reciente maternidad de alguna famosa que está estupenda después de su parto y describe la maternidad como una experiencia religiosa que te eleva directamente al cielo. Pero pagan a una nurse desde el principio.
– Que no importa lo que decidas, siempre habrá alguien dispuesto a decirte cómo debes criar a tu hijo. Pero nadie se querrá poner en tus pantalones a la hora de dormir.
– Que no debes decir “leí esto en internet”, porque te recordarán que sabes leer y eso es malo. O que tienes internet, y eso también. O las dos cosas.
– Que ser madre es cansado, y a veces duele.
– Que es normal que haya momentos en que te den ganas de mandarlo todo a la mierda, pero no se lo podrás decir a nadie porque “ser madre es maravilloso”.
Y no me entiendas mal, mujer. Ser madre es maravilloso. Te lo dice una que lo es, y que repitió después de saber lo que entrañaba.
Pero no es bueno pensar que parir es soltar un muñeco que nos va a seguir el juego y va a quedar estupendo en las felicitaciones de navidad o super cool en el selfie de twitter. Porque no. Y no es justo pensar que es él quien tiene que adaptarse a nuestra vida, porque hemos sido nosotras quienes hemos decidido traerle (de momento, en unos meses a lo mejor la decisión es de Gallardón, y entonces sugiero que le llevéis al rorro todas las noches a dormir-cagar-mamar a su casa, y así descansais un ratito).
No, mujer. Es nuestra responsabilidad. Y probablemente lo más duro de la maternidad sea esa certeza: que es nuestra responsabilidad. Somos, junto con nuestras parejas, quienes tenemos pareja, las responsables de la crianza, de la salud y de la felicidad de las criaturas que decidimos traer al mundo. Pero nosotras. Nosotras somos quienes debemos decidir si teta o biberón, si colecho o habitación de al lado, si brazos o carrito; nadie más. Y nadie más tiene derecho a decirnos que lo que estamos haciendo está mal, al menos desde el juicio y la prepotencia de quien lo único que parece querer es que le den la razón.
Los hijos no son de una tribu, son nuestros. Y tenerlos y ejercer la maternidad con responsabilidad es un buen ejemplo para que luego cuando crezcan sean capaces de defender también sus propias opiniones y que nadie les coma la merienda.
Pero todo esto no es fácil, mujer. Es difícil. Lleva trabajo y mucho. Y no voy a decir que conlleve sacrificios, porque creo que cuando tienes claro lo que tienes que esperar, cuando sabes a lo que te vas a enfrentar con la llegada del inquilino, entonces no haces sacrificios ni concesiones; es simplemente que reorganizas tus prioridades. O las dejas como están, pero tienes que ser tú.
Y no te dejes engañar por las entrevistas a las famosas. Eres una tía lista, seguro. Y de la misma manera que jamás te crees que su figura escultural y la perfección de sus poros no es más que un engaño del fotoshop, igual que sabes que las nubes huelen a humedad, debes tener claro que su maternidad, esa casi virginal y tan perfecta como sus piernas, es falsa.