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miércoles, 7 de noviembre de 2018

Lo que nos hace felices

El otro día mi hija pequeña nos preguntó, así, a bocajarro, qué es lo que nos hace plenamente felices. Vamos, que si pudiéramos elegir dedicarnos a aquello que nos hace más felices, pues qué haríamos.
Lo sé. La puñetera niña tiene unas preguntas de las de tragar saliva antes siquiera de empezar a pensar la respuesta.

Mi marido lo tuvo claro: la música. Y en realidad, el 50% de su vida lo dedica a la enseñanza, o a la producción o a la interpretación musical. Y yo me quedé pensando.

Es curioso que a las mujeres rara vez se nos hace esta pregunta. Qué quieres, qué deseas, qué te hace feliz. Alguna vez, hablando con una mujer puérpera, tanto en mi actividad privada como en mi voluntariado, al plantearle esta sencilla pregunta la mujer ha roto a llorar. Porque ni ella misma lo sabe, y porque parece que a nadie le importe.

¿Qué me hace feliz a mi?

Pues aparte de lo obvio que queda de puta madre en un blog escrito por una madre (ya sabéis, esto de la maternidad, mis hijas, su sonrisa, cuando duermen, cuando ríen, cuando ves brillar sus ojos, ...) me hace feliz enseñar. Mucho. Mogollón.
Que ya sé que no soy profesora, y que no me dedico a la enseñanza. Lo voy a decir de otra manera: cuando estoy metida plenamente en la labor divulgadora, en el tú a tú, o mejor dicho, en el yo a vosotros.
Las charlas, las clases, cuando me pongo delante de un grupo de personas a compartir aquello que sé y para lo que me preparo día a día.
Es que salgo renovada. De verdad.


Hace unas semanas, una charla en una clase de preparto con una matrona, por ejemplo. Me lo pasé pipa. Y no solo por las caras de las madres que estaban descubriendo cosas nuevas, algunas, madres de otros mayores, colocando información que les hacía encajar piezas en sus propias experiencias previas. Era la residente, al fondo de la sala, tomando apuntes como si no hubiera un mañana. Esos apuntes que la van a distinguir, seguramente, a la hora de atender a otras madres cuando la toque.
Las charlas que soy mes a mes en mi asociación, a esas familias que llegan con muchas ganas de información, o con necesidad de apoyo, y encuentran en lo que les digo algunas soluciones.
Y ya el sumum. Cuando invitada a un instituto como representante de mi asociación, me pongo delante de 25 estudiantes y la hora se nos queda corta.

Pues eso. Que es una putada; una gran putada. Porque estaría sin problema 8 horas al día enseñando, y luego veo a otros que tienen esa suerte y no hacen más que cagarla. Y encima la culpa siempre es de los que les aguantan, que son sus alumnos.

Qué mal repartido está el mundo.

viernes, 20 de octubre de 2017

Haciendo excepciones

Hoy la vida me ha dado una pequeña tregua, y me veo con tiempo de echar un vistazo desde el ordenador a mis redes. Esto, que antes hacía de forma rutinaria todas las mañanas, se ha convertido en un imposible diario.
El caso, es que soy administradora del grupo de Facebook que recoge la actividad del grupo de apoyo a la lactancia en el que ejerzo mi voluntariado. Ante el caso reciente de una madre que ha sido expulsada de un lugar público por amamantar, una de mis compañeras en la administración ha compartido en ese grupo un artículo fantástico. Fíjate si será fantástico, que me voy a comer aquí mi regla de no compartir de lugares ajenos, porque este merece la pena. Y de paso voy a dar las gracias a Lorena Moncholi, abogada y lactivista, por esta perla. Se trata de una guía de actuación en el caso de que te recriminen por amamantar en público o te conminen a abandonar un lugar . Imperdible.

Bueno, pues me levanto hoy, voy a mirar mis cositas con el culo aposentado en buen asiento, y no como siempre, y me encuentro con que alguien ha reportado esa publicación a la administración.
Por supuesto, yo he aceptado el enlace y me he pasado por el arco de triunfo el reporte, faltaría más. No sólo no incumple ningún punto de la filosofía del grupo, sino que me parece una guía absolutamente imprescindible dada la cantidad de gilipuertas que andan por el mundo alante.

Y es que no lo entiendo. ¿Qué tiene este artículo de reportable? Absolutamente nada. Leedlo, por favor, porque yo lo he hecho dos veces esta mañana para encontrar el pero.

Sé que mi compañera está intentando averiguar de la persona que lo reportó la razón de que le incomode que, en un grupo de apoyo a la lactancia, se informe sobre cómo poner una queja y denuncia ante los organismos competentes contra personas y gerentes que se creen con derecho de intimidar a una mujer y prohibirle que amamante. Pero es que creo que no hay justificación, salvo que a alguien le moleste que las mujeres tengan herramientas para defenderse y además sepan utilizarlas. O eso, o esta persona se equivocó y quería hacer otra cosa y de repente hizo "ups, se me ha ido el dedo", en cuyo caso, mis disculpas.

Pero esto no sólo pasa con algo tan nimio como lo que describo.
 Desde que me quedé embarazada la primera vez (y de eso hace casi 16 años) he oído muchas veces cómo quienes deberían facilitarnos toda la información nos dicen que dejemos de buscar y nos dejemos hacer. Cuando somos madres perdemos el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, sobre nuestras cosas, y ya lo hacen otros por nosotras; y el primer punto para ello es privatizar la información, decir quién debe darla y a través de qué medios, demonizar a quienes publican a través de otros medios y canales esa información. Y si estamos hablando de redes sociales, pues darle a un botón, que es mucho más higiénico y no hay que mojarse.

Porque esa es otra: Facebook se ha convertido en un festival de denuncias y reportes ante informaciones que implican sólo al cuerpo femenino. Aclaro que implican al cuerpo femenino que no pertenece a un hombre, al que pertenece al niño y a ella misma. Si pones una foto de una mujer pariendo o amamantando hordas salvajes de puritanos de mierda denunciarán la foto o el reportaje a facebook como "contenido inapropiado", mientras tíos babosos de mierda siguen compartiendo en páginas del caralibro fotos de mujeres desnudas como objetos de sexo para otros tíos babosos de mierda, que nunca parecen ser "contenido inapropiado". Y se hace desde la impunidad que da el anonimato de quien denuncia.

Pero igual que yo he hecho dos excepciones contando lo que pasa en mi grupo de apoyo a la lactancia y compartiendo un enlace ajeno, Facebook también hace una excepción al anonimato: cuando reportas una publicación al administrador de un grupo, lo haces con nombre, apellidos y perfil.

Y aquí tenéis: una foto de una teta, que es la mía, siendo claramente propiedad de un bebé. Ahora vas, y la denuncias.

jueves, 12 de octubre de 2017

La viga en el ojo propio

Leo con estupor una nota publicada en el blog del sindicato de matronas españolas, en la que se asegura que dicho sindicato ha denunciado, ante el Colegio de Enfermería de Salamanca, a una doula por decir, públicamente, que en general, las matronas, de lactancia, saben lo básico. Escandalizadas se hallan de que una bruja que donde debería estar es en el patíbulo esperando que alguien prenda la hoguera, diga semejantes cosas de un colectivo que, de todos es sabido, controlan de lactancia mogollón de los mogollones y no ha dado nunca un consejo de mierda.



Antes de empezar a dar cera, que la hay para dar y para regalar, voy a aclarar una cuestión, porque, que mi amiga doula me perdone, pero no quiero que me quemen... otra vez

Entre las matronas, igual que entre cualquier otro colectivo de personas (incluidas las doulas), hay de todo. Hay peña genial y verdaderos cocos. Yo conozco alguna matrona que se ha interesado muy mucho por completar su formación en lo que a lactancia se refiere, y ha llegado a un nivel de experticia mucho más que reseñable. Conozco alguna, incluso, que se ha atrevido con el examen de certificación internacional IBCLC. Y esas mismas matronas reconocen que lo que ven en su formación como matronas respecto a la lactancia materna es poco. Vamos, que de la carreran salen sabiendo "lo justo".

Yo tenía una tía matrona. No os creáis que era una tía de esas que tienes en Graná, que ni tía ni ná. Era una tía muy, muy querida y muy, muy cercana. Pero cada vez que me veía amamantar a mi hija pequeña me soltaba una letanía de mitos y leyendas que hace décadas que quedaron desmontadas por la evidencia científica.
A ver, que mi tía era mayor, me diréis. Vale. Pero es que estos oiditos míos que se van a comer los gusanos, han escuchado los mismos mitos y leyendas en boca de matronas que aún están ejerciendo. Es más. Lo he escuchado en bajito durante una formación dada por otra matrona IBCLC, que desmontaba esos mitos, mientras ellas cuchicheaban "que sí, que sí, pero eso no es así".

Porque, señoras del sindicato, la inmensa mayoría de los miembros activos de su profesión no va a formación continua sobre lactancia materna. Porque a estas alturas de la película, señoras mías, quienes están en disposición de ofrecer formación sobre lactancia materna son asesoras que, las más de las veces, no tienen un título sanitario. Y eso, pues jode.

Y es que esta semana ando yo calentita con este tema, porque no sé si lo sabéis, mis sindicalistas queridas, pero estos días se conmemoraba en este país nuestro la Semana Mundial de la Lactancia Materna y yo no he visto a ninguna de sus representantes en León, ciudad en la que resido, A NINGUNA, asistir a algún acto o charla. Porque la asociación en la que yo ejerzo mi voluntariado programó una reunión para profesionales y no acudió NADIE, salvo el director de área en la delegación de la Junta, que cuando le hicimos ver que de entre los asistentes no había NINGUNA MATRONA, NI PEDIATRA, NI ENFERMERA DE PEDIATRÍA, se le caía el alma a los pies, y la cara de vergüenza.

Porque todas tenemos anécdotas, muy poco anecdóticas por el número de ellas, con mierdiconsejos dados por matronas, que saben LO JUSTO de lactancia materna, y cubren sus enormes lagunas de conocimientos con experiencias propias y ajenas y decenas de mitos que se saben falsos desde hace ya ni se sabe.
He oído a una matrona diagnosticar una cándida de pezón ante la visión de 3 perlas de leche. Aconsejar a una madre que se vende las tetas y beba poca agua para destetar a un niño de 2 años. Decir que el estómago de un niño "tiene que descansar" y que no ofrezca cada menos de 2 horas. Asegurar que con 10 minutos vale, que el resto es agua. Decir que una postura es perfecta e ir tú a mirar, y que no haya por dónde cogerla. Reñir a una madre embarazada porque todavía amamanta al mayor y así "va a abortar". Ver una teta congestionada y decir que hay un pezón plano y que mejor pezoneras. Vamos, que entre mis experiencias en primera persona y las que conozco de primera mano, puedo llenar un libro.

Así que, señoras matronas del sindicato que se ofende, en lugar del cabreo, formaos. Sed humildes y acudid a esa doula a la que queréis quemar y pedidla que os dé información. Acudid a formaciones de asociaciones de promoción de la lactancia. Escuchad a esas madres que ejercen su voluntariado después de muchos años de estudio. Haced formaciones on line de la mano de asesoras que, aunque no sean sanitarias, saben mucho de lactancia y de cómo acercarse y hablar a las madres ante un problema. Aprovechad las formaciones a las que vais por los puntos.

Dejad de inventaros pajas en ojos ajenos y asumid que tenéis una puta viga en el propio.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Triste

Estoy tan triste que no puedo escribir.
Leo y observo lo que ocurre y lo que se siente estos días a mi alrededor, y no puedo por menos que entristecerme.

Me entristece  ver a la gente enfrentada.
Me entristece ver las cargas policiales.
Me entristece que algunos aprovechen esas cargas para cargar más odio agrediendo mujeres.
Me entristece que la gente que me rodea, gente a la que quiero, justifique esa violencia.
Me entristece que no se entienda que es más que ilegal, inmoral, enviar policía a reprimir algo.
Me entristece ver cómo los políticos, todos, los de uno y otro lado, usan esa violencia para apartarnos de una realidad vergonzosa.
Me entristece que esta semana no se haya hablado de las mujeres y niños (sí, y niños) que han muerto, también en Cataluña, víctimas de la violencia de género. Esa misma violencia que se ha visto patente en la agresiones sexuales perpetradas por la policía de las cargas contra mujeres en el suelo, que sólo querían votar.
Me entristece la culpabilización de la víctima. El "pues que no hubiera salido a votar" igual que el "se visten como putas", en boca de un juez.
Me entristece sentirme lejos de gente a la que quiero porque enarbolan una bandera que también es la mía.
Me entristece leer los periódicos extranjeros y ver que ya no sólo somos los pringados de Europa, sino también su vergüenza.

Estos días sólo comparto en las redes aquello que quiero gritar, pero no leo nada.
Porque estos días, como le pasó a Unamuno, me duele España. Mucho.

viernes, 22 de septiembre de 2017

En la plaza pública

Os va a sorprender, pero no siempre he sido tan manifiestamente de izquierdas. Durante mi etapa universitaria e inmediatamente posterior, era yo mucho más moderada; moderada escorando a la derecha, para más inri.
No sé. Quizás sea que pertenezco a esa generación educada en la tibieza. La primera en experimentar aquello del "Estado del Bienestar" tan desde el principio, que llegó a la crisis sin saber que podía haber otra cosa... peor.
Quienes nacimos a principios de los 70 nos criamos en el artificial optimismo del crecimiento de una idea nueva, ciegos y sordos a la realidad que suponía una "transición" sin ruptura. No vivimos el franquismo, y además era una época en la que no se hablaba de ello, no existía porque aún dolía.
Tal vez no debió dejar nunca de doler, porque ahora no es que se hable, es que se exalta.

Con estos antecedentes de historia personal, os podéis imaginar que cuando estudié constitucional (por cierto, en una universidad católica) lo hacía con el firme convencimiento de que aquel texto que había costado tanto escribir, era poco menos que un libro sagrado y que la integridad de España estaba por encima de cualquier otra cosa.

Pero en aquella época ocurrió algo que me movió mucho por dentro, me hizo sospechar que la cosa no iba del todo bien.

Para los más jóvenes, los "milenials" creo importante poner de relieve un hecho histórico: en la misma época, había en España una banda terrorista, ETA. Como terroristas que eran, se dedicaban a sembrar el terror y además pues mira, desde el punto de vista más práctico, hay que decir que lo hacían de puta madre. Estos "independentistas vascos" pretendían la creación de un País Vasco, uniendo también los territorios franceses y de Navarra en lo que llamaban Euskal Herria. Y se montaron tan bien el propósito político, e hicieron tan bien el papel de víctimas que no tienen más remedio que asesinar a sangre fría para conseguir que el Estado Español Represor les liberase, que desde el punto de vista policial, era muy difícil acabar con ellos, porque contaban con las simpatías políticas de muchos países del entorno. Muchos de ellos vivían plácidamente en Francia, que empezó a colaborar cuando el gobierno socialista de Felipe González compró (y remarco el COMPRÓ) esa colaboración a golpe de AVE.
El caso es que ETA tenía un brazo político, una forma de estar representada en las instituciones (esas de las que abominaban), que se llamaba Herri Batasuna. Tenían también sus periódicos, sus
asociaciones, de todo.
Bueno, pues el gobierno español, mejor dicho, los sucesivos gobiernos españoles, se empezaron a dedicar a prohibir. Cerraron periódicos, secuestraron publicaciones, y en un gran consenso parlamentario, se promulgó una ley que permitía ilegalizar partidos políticos.

A mi todo aquello me daba miedito. Por supuesto que quería que se acabara con ETA. Por supuesto que estaba segura de que aquellas personas no merecían ningún respeto por sus opiniones (y sus actos). Por supuesto que yo prefería que aquel partido político no existiese. Pero, ¿ilegalizar un partido? ¿Secuestrar una publicación? Porque una vez hecha la ley, la herramienta para ilegalizar un partido, CUALQUIER PARTIDO, ya estaba a mano. Y una vez secuestrada una publicación CUALQUIER PUBLICACIÓN, con el silencio de ciudadanos e instituciones, ya se daba por existente la posibilidad de hacerlo con cualquier publicación.
El caso es que aquello pasó, HB se ilegalizó, y al final no sirvió de nada. Los simpatizantes de ETA se configuraron en nuevos partidos que se esmeraban mucho para cumplir con la nueva ley. Pero siempre me removió algo por dentro el pensar que ahí estaba aquella norma, en nuestro ordenamiento jurídico. Quizás fue el día en que dejé de escorarme a la derecha y empecé a plantearme el viraje hacia el lado contrario.

Vamos a avanzar unos añitos. Yo ya peino canas, tengo mi familia, y el devenir político del país en el que vivo ha hecho que yo entienda que ni escorarse ni nada: o eres de un lado o del otro, y yo soy de izquierdas, roja total. Y os diré algo: me han hecho "radical de izquierdas" todos los "radicales de derechas" que han venido ocupando ese mal considerado "sillón de mando" que es la presidencia del gobierno.

Entonces, con la crisis que aún se negaba, empiezaba a colarse en los informativos "la cuestión catalana". En
un principio, con Zapatero a la cabeza, se comienza a plantear una reforma del Estatut que haga posible no tocar la constitución (que la peña le tiene un miedo a eso, que yo no comprendo) pero que reconozca algunas de las peticiones, vamos a decir "históricas" (aunque tienen una historia corta) de los políticos catalanes. La cosa podría haber cuajado sino fuera porque aquello que se negaban a llamar crisis les estalló a los socialistas en la cara, y en Cataluña el entonces President, Artur Mas, se empezó a enrocar en posturas mucho más cerradas sin duda ante la necesidad de crear distracciones.
Esta recesión le costó a Zapatero el puesto y vino a sustituirle nuestro amigo Mariano Rajoy, que lleva vendiéndonos el tema de la "herencia recibida" unos añitos ya.
Y ahora ya no es la crisis. Ahora es ya la causa.

Si hasta este momento nos han vendido la moto (que muchos han comprado y se resisten a devolver) de que en la crisis nos metimos nosotros, miembros de la clase media (¡JA!) porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, pues se va descubriendo que han sido ELLOS quienes han vivido por encima de NUESTRAS posibilidades, robándonos a diestro y siniestros desde hace ya años. Y cuantos más casos de corrupción se conocen, cuantos más imputados hay en ambos bandos, más relevancia cobran Cataluña y Venezuela. Pero como los políticos catalanes han robado mucho también y durante mucho más tiempo, se traen los sentimientos más radicales al primer plano para intentar ocultar lo segundo.
Es decir: un conflicto, en primer lugar político, que viene muy bien a ambos lados para ir ocultando los casos de corrupción que salen  tanto en el PP como en CiU.
Así que podemos decir que esto de encender a las masas, hasta un determinado momento, era tanto responsabilidad de unos como de otros.

Hasta un determinado momento.

Desde la reelección del PP hemos visto cómo sus raíces más profundamente franquistas, dictatoriales y de liberalismo económico salvaje se iban manifestando en la política española. Se ha usado a la policía para investigar a otros partidos e intentar que perdieran votos, se han recortado derechos fundamentales como el de expresión, manifestación, reunión; se ha dado permiso a la policía para recuperar antiguas tradiciones represivas. Pero ahora ya han llegado a un punto que a mi, personalmente, me escandaliza hasta la náusea.

Y a partir de aquí, aviso, es cuando me pongo totalmente del lado del pueblo catalán, en contra de todo lo que está haciendo el gobierno español, tan preocupado en "no romper España". Así que si no queréis, no sigáis leyendo.

Cuando en las últimas elecciones catalanas sale elegida una mayoría de parlamentarios independentistas, ya sabíamos todos en qué clave iban a ser los años siguientes. De hecho, la base del argumentario catalanista es fundamentalmente una mentira. Sí, lo estoy admitiendo. Y si tú eres un ciudadano catalán afín al independentismo, pues lo siento por ti. Los únicos que no mintieron eran los de la CUP, que los pobrecitos, muy lejos del mundo de la política, siempre se creyeron aquello por lo que estaban luchando. La mentira fue la posibilidad de la independencia. Se mintió sobre la representación en el extranjero de la nueva nación catalana (se dijo que sería un estado miembro de todos los pactos cuando ya se sabía que si eso ocurría ninguna nación europea reconocería la soberanía catalana; ojo: entonces, porque ahora, después de lo ocurrido el pasado día 20, no estaría yo tan segura de eso); y se mintió cuando los políticos dijeron que ellos querían eso. No, queridos. Nadie quiere dejar de mamar de una teta eterna, como son los presupuestos de papá Estado Español. Salvo los honrados ciudadanos de la CUP, insisto. Pero vendiendo un referéndum, que ellos mismos sabían que en aquel momento perderían, lo que ganaban eran las elecciones en un momento en el que Artur Mas había perdido hasta el partido. Y ahí está la clave. La celebración del referéndum.

Yo creo que todo se debe votar. TODO. Me da por culo en las más de las ocasiones, esta pseudo democracia indirecta que tenemos donde se nos da una migaja (la iniciativa legislativa popular) que luego no se usa, se reprime o se echa para atrás. Si los catalanes quieren votar sobre su futuro, su forma de gobierno, su estatut, YO QUIERO QUE VOTEN.  Y quiero que voten porque YO QUIERO PODER VOTAR. Y no estaré de acuerdo con lo que dices, amigo mío, pero lucharé hasta la muerte por tu derecho a expresarlo.
Dicho esto, creo que queda claro que ya de entrada, estoy totalmente en contra con la terca decisión del gobierno de no permitir votar a un conjunto de ciudadanos. Y totalmente furiosa porque describan el deseo de un pueblo de votar para decidir sobre su vida como algo antidemocrático. Porque si es antidemocrático votar, ¿qué es impedir el voto?
Pero va más allá. En los últimos días, cada cosa que se ha hecho me ha puesto roja (más, y no sólo políticamente). No entiendo que estemos aquí, yo escribiendo y vosotros leyendo, tan pichis. Nuestro gobierno se ha convertido en ilegal porque está incumpliendo un mandato de las Cortes soberanas e impidiendo que otro gobierno cumpla con el mandato de su Parlamento. Y lo cojonudo es que llama "golpistas" a los que quieren cumplir.

El pasado día 19 los diputados de Ciudadanos presentan una proposición no de ley para que el parlamento apoye las acciones del gobierno encaminadas a reprimir y prohibir el referéndum. Me mola mucho ver los titulares de los periódicos porque hablan de una supuesta "división" del Congreso de los Diputados. Y no es así. No hay división. Salvo el PP (que es parte interesada) el resto de partidos, incluido el PSOE que lo hace con especial tibieza, rechazan frontalmente esa proposición, y de este modo, se da un mandato tácito al gobierno: no sigas por ahí. Os voy a invitar que leáis esta otra entrada que escribí al principio de abrir este blog; es otra entrada larga, así que igual podéis dejar todo como lectura de fin de semana. O lo imprimís y lo dejáis como lectura de mesilla de noche.

El gobierno NO MANDA, OBEDECE. El depositario de la soberanía nacional es el Congreso de los Diputados, y el gobierno obedece los mandatos del Congreso para ejecutar o vigilar la ejecución de las leyes. Si el Congreso te hace un mandato, me da igual si explícito o implícito y tú dices "tururú", ¿quién es el golpista? ¿Cómo me tengo que tomar yo, ciudadana que ha votado a los miembros de ese Congreso, que tú te arrogues un poder que sólo tiene un gobierno dictatorial y te pases lo que ese congreso piensa por el arco de triunfo? De paso, y ya que hablo de mandatos, os recuerdo que el Gobern de la Generalitat cumple el mandato que le da el Parlament por amplia mayoría de convocar un referéndum. Por dejar un poco claro quién puede considerarse golpista y quién no.

Pero es que va más allá:
Un juez, no catalán y afín al PP, ordena el registro de sedes, la incautación de papeletas y placas de impresión y la DETENCIÓN DE CARGOS POLÍTICOS ELECTOS; y lo hace sin informar ni pedir consejo al Fiscal.
Ordena el registro de sedes haciendo pasar por delito el hecho de que se convoquen unas consultas ciudadanas en las urnas. Ordena la incautación de información política impresa y de las planchas de impresión de papeletas (¿Os acordáis de aquel capítulo de Cuéntame en el que los grises entran en la imprenta donde trabajaba el pater Alcántara? Pues igual pero con uniformes de distinto color.). Y ¡ojo! ORDENA LA DETENCIÓN DE CARGOS POLÍTICOS ELECTOS. Llama a declarar a alcaldes.
El HuffPost ha hecho un vídeo tan bonito que os lo pongo y os nutrís.


Las claves del 20 de septiembre en Cataluña por elhuffpost

Ayer recibía Javi un vídeo de Albert Boadella, el dramaturgo catalán que fue uno de los impulsores de la creación de Ciudadanos, haciendo un monólogo sobre lo absurdo de pedir la independencia y tal. Es un monólogo divertido, y aunque después de este larguísimo post no os lo creáis, estoy de acuerdo con lo que dice. Pero ayer, después de la vergonzosa actuación del gobierno español en Cataluña, no era el momento de hacer ni compartir chistes, porque todo lo que ocurrió es un atentado terrible contra la democracia, y esa la compartimos todos, o eso creía yo.
Y voy a compartir un vídeo más y con él cierro el tema y y me dirijo a la plaza pública esperando las piedras de mi lapidación. Es de otro catalán que tampoco quiere la independencia; de un cómico que no le ve la gracia a lo que ocurrió el 20 de septiembre. Con todos ustedes, Andreu Buenafuente.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

La última etapa de la madurez

El otro día me puse a escribir.
Hay muchas formas de escribir, no sé si lo sabéis. Fundamentalmente, se puede escribir para uno o para otros. Se puede escribir con un propósito o con la única meta de dejar correr ideas.
Las personas pensamos en palabras, y con esas palabras, nuestro cerebro construye imágenes. Así que no es de extrañar que mucha gente utilice la escritura para poner en orden ideas; los psicólogos les piden a sus pacientes que escriban su historia no sólo para ordenarla, sino porque muchas veces en el transcurso de la narración surgen hechos inconscientes, sentimientos que estaban ahí y no reconocemos o incluso, hechos y recuerdos reprimidos.
Yo el otro día me puse a escribir para mi, sin un propósito claro, partiendo de un curriculum redactado. Era mi historia y me apetecía saber cómo iba, en qué capítulo me hallo en este momento.
Quizás debí escribir esta entrada entonces y no ahora, porque hoy me resulta más difícil poner mis ideas negro sobre blanco.


Ayer fue un día duro. Mi padre estuvo muy mal. A pesar de contar con ayuda y apoyo tanto familiar como en esta red virtual que tantas alegrías me da, no pude evitar llamar a emergencias. Al mismo tiempo, el padre de una amiga era ingresado en la UCI con un pronóstico grave. Es jodido el tema.

Vamos cumpliendo años. Tenemos hijos (o no), formamos nuestras propias familias o entornos y pensamos que somos los únicos que lo hacemos. En nuestra mente permanece una imagen de nuestra propia historia personal en la que nosotros somos más jóvenes y nuestros padres también. Nosotros tenemos los espejos, y vamos siendo más o menos conscientes de que nos hacemos mayores. Pero sólo tomamos consciencia de ese mismo hecho en nuestros padres en momentos así; cuando enferman. Y nos damos la hostia.

Es curioso, pero sabemos cómo reaccionar cuando nuestros hijos enferman, y cuando no lo sabemos solemos buscar, utilizar las redes, buscar en internet. Pero nuestros padres... Eso es mucho más duro. Hasta hace nada, eran ellos quienes cuidaban de nosotros.

La imagen que yo tengo de mi padre es de un señor grande, de espaldas anchas, que nos llevaba al campo en verano; recuerdo un día, en San Feliz, después de comer una tortilla, que nos pusimos a jugar con él y se "puso" para que saltáramos al potro; el potro era él, claro. Tenía unas espaldas tan anchas, que yo nunca fui capaz de saltarlo, me quedaba a la mitad, y de potro pasaba a caballo. Ahora pesa 50 kilos (si los pesa), y ayer yo lo senté en la cama a plomo, y le coloqué de lado sin ayuda.

Es difícil colocar esa nueva imagen de los padres. Frustrante. Es reconocer que ya no hay nadie ahí para cuidarnos, sino que somos nosotros los que debemos coger el testigo. Es la última etapa de la madurez.

Y eso es lo más duro. Duro de cojones.